
Desde el uno de enero de este año ha entrado en vigor esta tasa contemplada en la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular que se aplica a los envases no reutilizables.
Muy probablemente estemos de acuerdo como conjunto, en que reducir el impacto medioambiental y nuestra huella negativa es un objetivo prioritario. Hemos podido observar durante los últimos años una investigación para encontrar alternativas sostenibles en todos los sectores.
La entrada en vigor de este impuesto traspone la directiva europea de plásticos. De acuerdo con las previsiones del gobierno, este impuesto supondrá una recaudación de 700 millones de euros.
Las empresas que utilicen plástico no reutilizable, en el caso de la alimentación, son casi el 100% están obligadas, por ley, a pagar una tasa extra de 0,45 euros por cada kilogramo de plástico. También se aplica a envases con compuestos mixtos siendo uno de ellos el plástico, y se paga por la cantidad que contengan. Sin embargo, no aplica en el último caso si el polímero del que está compuesta la mezcla es reciclado.
Por lo tanto, los productores serán los encargados de declarar los kilogramos de plástico de todos aquellos envases que acompañan a la mercancía.
Las consecuencias del nuevo impuesto para las empresas son el encarecimiento de los costes de producción. Y a día de hoy algunas ya han subido los precios de sus productos como medida para abordar los costes desde la entrada en vigor del impuesto.
Pero no son los únicos, también los comercios, grandes superficies y pequeños comerciantes han comenzado a seguir la misma línea de acción para compensar la situación. Pero, cómo ha afectado todo esto al bolsillo del consumidor final? En la mayoría de los casos, los consumidores hemos observado una reducción de envases de plástico. Y ha afectado a muchos de los sectores de producción.
De modo que entre la inflación en el punto que se encuentra y la entrada en vigor de este impuesto hemos observado un encarecimiento en nuestra cesta de la compra. A pesar de la medida de reducir el IVA. ¿Debería la sostenibilidad tener este impacto en el bolsillo de los consumidores? Por ahora y hasta que se cambien los procesos de producción y comercialización no hay de otra.
La Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular, el artículo 67 expresa textualmente “el impuesto especial sobre los envases de plástico no reutilizables es un tributo de naturaleza indirecta que recae sobre la utilización, en el territorio de aplicación del impuesto, de envases no reutilizables que contengan plástico, tanto si se presentan vacíos, como si se presentan conteniendo, protegiendo, manipulando, distribuyendo y presentando mercancías”.
Sin embargo, se debe conocer que la finalidad del impuesto es eliminar de forma gradual el uso de estos envases acabando con los distintos riesgos ambientales existentes. Pero debemos preguntarnos si son los únicos riesgos relativos a la sostenibilidad y cómo podemos contribuir a reducir, no sólo estos sino el resto y trabajar en positivo para que nuestra huella en el planeta sea mínima, mientras que nuestra actividad siga siendo el compromiso de ofrecer nuestro mejor servicio como empresas.
